Los talleres grupales de constelaciones familiares son la forma principal y generalmente recomendada de acercamiento a esta forma de trabajo terapéutico. Los talleres se celebran con una frecuencia aproximadamente mensual. Las inscripciones se abren generalmente tres semanas antes de la fecha del taller.

El terapeuta elige en cada momento, sin información previa, los casos a constelar. La falta de información previa sobre los casos presentados facilita la percepción libre de ideas o teorías que es uno de los presupuestos básicos de este enfoque. Por ello no siempre es posible que constelen todas las personas que lo deseen.

No es necesaria ninguna preparación previa para concurrir a los talleres. La información necesaria para realizar una constelación es de naturaleza histórica, objetiva. Por ejemplo, cuántos hermanos hay, si hubo parejas anteriores, abortos, niños que murieran, etc. En la mayor parte de los casos, la información con que la persona ya cuenta es suficiente. En general, se trata de solicitar la menor cantidad de información posible, para no condicionar a los representantes.

Una constelación proporciona un impulso que debe ser integrado en la situación vital de la persona. Para ello es necesario un tiempo que varía en función de diversos factores. También puede facilitarse mediante otras intervenciones, ya que las constelaciones familiares son totalmente compatibles con cualquier otra forma de trabajo terapéutico o psicoterapia. Solamente debe cuidarse de no distorsionar la imagen ofrecida por la constelación, por ejemplo mediante la interpretación.