Una constelación proporciona un impulso que debe ser integrado en la situación vital de la persona. Para ello es necesario un tiempo que varía en función de diversos factores como el contexto familiar o social, la estructura de personalidad, etc. Durante ese tiempo, que puede ser de horas hasta meses, la persona atraviesa una serie de estados de conciencia, la mayor parte de los cuales son inconscientes.
Una vez realizada la constelación, lo adecuado es mantener una actitud abierta y receptiva, sin expectativas desmedidas tanto positivas como negativas. Una constelación tiene más posibilidades de éxito si la persona se mantiene atenta a su objetivo y dispuesta a actuar con la finalidad de alcanzarlo.
Las constelaciones familiares son totalmente compatibles con cualquier otra forma de trabajo terapéutico o psicoterapia. Solamente debe cuidarse de no tergiversarla directamente, mediante la interpretación o cualquier otra modificación de la imagen alcanzada.
En palabras de Bert Hellinger:
“Las Constelaciones actúan, cuando uno las deja exactamente de la manera en que las vio. Es una imagen espacial y atemporal, de las profundidades y tiene su fuerza cuando uno lo deja tal cual. Cualquier discusión sobre su contenido destruye la imagen”.
Bert Hellinger

 

Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn