Descripción

 

Los talleres grupales de constelaciones familiares son la forma principal y generalmente recomendada de acercamiento a esta modalidad de trabajo terapéutico.

Los asistentes se sientan en círculo alrededor de un espacio central y se selecciona a una persona que quiera trabajar. La falta de conocimiento previo de los casos presentados, por parte del terapeuta y los representantes, facilita la percepción libre de ideas o teorías, que es uno de los presupuestos básicos del enfoque de constelaciones familiares. Por ello el terapeuta elige en cada momento, sin información previa, los casos a constelar. Esto hace que no siempre sea posible que constelen todas las personas que lo deseen, ya que se desconoce con anticipación la duración que cada constelación.
Es importante tener en cuenta que, a pesar de que se trabaja con una persona cada vez, este es un trabajo grupal. Una constelación produce efectos no solamente en la persona para la cual se la realiza sino también en los que la observan.
Una vez elegida la persona, esta expone el tema que quiere trabajar. Se decide qué miembros de su familia (actual o de origen) figurarán en la constelación. Los datos que son necesarios son de tipo histórico y hechos objetivos (cuántos hijos hubo, quién murió, si hubo divorcios, etc). En la mayor parte de los casos, la información que la persona posee ya es suficiente. Se eligen representantes entre el público para cada uno de estos miembros y se ubican en el espacio, de forma tal que representen las relaciones entre las personas a las cuales representan. En caso de trabajar con movimientos, cuando ello sea posible, pueden escogerse solamente una o dos personas para facilitar la claridad de los movimientos.
Una vez configurada la constelación, los representantes se centran en sí mismos y en sus sensaciones internas comenzando a sentir lo que sienten las personas a quienes representan. De modo intuitivo se dejan llevar, moviéndose en el espacio según sus propios impulsos y emociones interiores. Así se van mostrando las dinámicas que sostenían el problema y es posible orientarse hacia una solución.
Hay dos formas básicas en que puede desarrollarse una constelación. En primer lugar, se puede buscar la solución guiándose por los movimientos y emociones expresadas por los representantes e interviniendo el terapeuta en base a los mismos. Se realizan entonces los cambios necesarios de forma que todos tengan un buen lugar en el sistema y se sientan bien. Puede ser necesario incluir a aquéllos que fueron olvidados o excluidos, o facilitar la aparición de las dinámicas ocultas mediante diversos tipos de intervenciones terapéuticas. De esta manera se obtiene una mejor comprensión y claridad respecto a las dinámicas en que la persona se encuentra implicada y de sus vías de solución.
En segundo lugar, también es posible dejar que los representantes se guíen por sus movimientos internos, sin intervención por parte del terapeuta, permitiendo que los propios movimientos se desenvuelvan de manera orgánica. De esta manera se prioriza la percepción intuitiva y la experiencia directa del estado de cambio, en contraposición a los estados fijos de identificación y relación que se relacionaban con el problema.

 

Situaciones que pueden ser trabajadas

 

  • Pueden trabajarse todo tipo de dificultades vitales, especialmente si son repetidas, graves o muy resistentes al cambio (violencia, maltrato, sentimientos de culpa, depresión, etc).
  • Enfermedades físicas o psíquicas. Adicciones.
  • Problemas de naturaleza relacional o familiar. Problemas con hijos difíciles, relaciones con los padres, relaciones entre hermanos, herencias, aislamiento, etc.
  • Problemas de pareja; dificultad para concretar, sostener o disolver relaciones de pareja.
  • Dificultades económicas persistentes. Dificultades vocacionales o problemas para desarrollar una actividad profesional satisfactoria.
  • Problemas académicos y problemas relacionados con el ámbito educativo.

Las constelaciones familiares son compatibles con cualquier otra forma de terapia, psicoterapia y relaciones de ayuda en general. En ningún caso sustituyen a los tratamientos médicos, psiquiátricos o psicológicos cuando estos sean necesarios, pero pueden ser un eficaz complemento y catalizador de los mismos.

 

A quiénes interesa este trabajo

 

  • A las personas afectadas por alguno de los problemas mencionados y que deseen abordarlos realizando una constelación.
  • Personas interesadas en su crecimiento personal que deseen participar como observadores y representantes.
    Como observador, puede adquirirse una mejor comprensión del propio sistema familiar observando los de otras personas.
  • Profesionales de la ayuda (psicólogos, médicos, asistentes sociales, educadores, etc.) para obtener una mayor comprensión de los contextos en que se desenvuelven las problemáticas de su interés.

Como representante en otras constelaciones se experimenta una amplia gama de vivencias y emociones que permiten:

  • Beneficiarse con la adquisición de una mayor destreza en el manejo de las propias emociones.
  • Familiarizarse con aspectos de sí mismo negados o incomprendidos, así como con recursos interiores y posibilidades de solución que no había ensayado.
  • Flexibilizar sus propios autoconceptos e identificaciones.

 

Qué hacer después de una constelación

 

Una constelación proporciona un impulso que debe ser integrado en la situación vital de la persona. Para ello es necesario un tiempo que varía en función de diversos factores como el contexto familiar o social, la estructura de personalidad, etc. Durante ese tiempo, que puede ser de horas hasta meses, la persona atraviesa una serie de estados de conciencia, la mayor parte de los cuales son inconscientes.
Una vez realizada la constelación, lo adecuado es mantener una actitud abierta y receptiva, sin expectativas desmedidas tanto positivas como negativas. Una constelación tiene más posibilidades de éxito si la persona se mantiene atenta a su objetivo y dispuesta a actuar con la finalidad de alcanzarlo.
Las constelaciones familiares son totalmente compatibles con cualquier otra forma de trabajo terapéutico o psicoterapia. Solamente debe cuidarse de no tergiversarla directamente, mediante la interpretación o cualquier otra modificación de la imagen alcanzada.
En palabras de Bert Hellinger:
“Las Constelaciones actúan, cuando uno las deja exactamente de la manera en que las vio. Es una imagen espacial y atemporal, de las profundidades y tiene su fuerza cuando uno lo deja tal cual. Cualquier discusión sobre su contenido destruye la imagen”.
Bert Hellinger

 

Constelaciones del Carácter

 

Las constelaciones del carácter consisten en la configuración de la relación esencial de la persona consigo misma y con el mundo, entendida en base al trabajo caracterológico con el Eneagrama. Tienen como finalidad desentrañar los patrones rígidos de carácter intelectual, emocional y conductual que constituyen la estructura de carácter. Estos patrones muestran una correlación con los patrones vinculares y relacionales que salen a la luz en las familias a través de las constelaciones.
A través de este trabajo es posible detectar los patrones rígidos que están incidiendo en la creación y mantenimiento de las dificultades de todo tipo que la persona desea modificar. Es posible detectar en forma rápida, sintética y precisa, el punto esencial en que la persona mantiene hábitos cognitivos, emocionales o de conducta, incongruentes con su realidad actual e incluso contrarios a sus propios intereses conscientes.
En los talleres de constelaciones familiares y del carácter, se realizan constelaciones familiares en su forma tradicional, configuraciones de la estructura del carácter colocando varios representantes de la persona para mostrar cómo se relacionan, o diversas combinaciones de las dos anteriores, para esclarecer la interacción entre las pautas familiars sistémicas y las propias de la estructura de carácter.


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