El fundamento de la terapia es la relación entre seres humanos. Solo cuando se ha establecido una relación basada en la responsabilidad, la libertad mutua y el énfasis en la experiencia directa,  cobra importancia la técnica. Esta se define en función del problema planteado, los objetivos a conseguir y los recursos de la persona. Algunas veces el enfoque necesario es una constelación familiar individual; otras es más útil otro tipo de abordaje como la terapia gestalt, el trabajo corporal, las intervenciones estratégicas, etc.

 

  • Constelaciones Familiares individuales

 

Cuando el enfoque elegido es la constelación individual, existen diversas técnicas mediante las cuales pueden aplicarse los Órdenes del Amor descubiertos por Bert Hellinger a este encuadre.

Pueden emplearse elementos simbólicos (muñecos, figuras, etc.) para configurar el sistema familiar, obteniéndose una imagen de situación de la familia.

También puede ser el propio cliente quien ocupe el lugar de cada uno de los miembros de su familia, obteniendo con ello información sensorial correspondiente al lugar de cada uno de ellos.

Y puede trabajarse directamente con las imágenes internas.

El trabajo con imágenes internas:

Todos formamos imágenes interiores de nuestras relaciones con cada uno de los miembros de nuestra familia y, en general, de cada persona con la que mantenemos relaciones significativas, sobre todo cuando están relacionadas con problemas vitales inconclusos o situaciones traumáticas. Estas imágenes operan continuamente desde el inconsciente grupal, incidiendo en sentimientos, pensamientos y acciones. Son el trasfondo oculto que da un sentido y un propósito a aquéllo (personas, problemas, situaciones…) que es objeto de nuestra atención. Dichas imágenes son las que se configuran espacialmente con representantes en los talleres de constelaciones familiares.

El trabajo individual con las imágenes internas permite que la propia persona acceda a esta dimensión más amplia de sí misma. Las imágenes condensan una gran cantidad de información a la que normalmente la persona, en un estado de conciencia ordinaria, no tiene acceso.

En muchas ocasiones, esto nos permite acceder a aspectos de la experiencia hasta entonces no conocidos o insuficientemente atendidos, ampliando con ello nuestras posibilidades de decisión. También resulta posible reordenar la información ya conocida de una forma más realista y adecuada a nuestro contexto de vida. Muchas veces estas imágenes quedaron fijadas en la infancia o en momentos significativos del tránsito vital (muertes, enfermedades, accidentes, separaciones, etc.) y siguen operando mucho tiempo después, produciendo efectos en contextos muy diferentes a aquéllos en los que se originaron.

El acceso a dichas imágenes produce además reacciones que desencadenan patrones emocionales automáticos, que pueden ser ahora elaborados. Con ello, la persona se encuentra libre de sus habituales reacciones emocionales y cognitivas, pudiendo afrontar más adecuada y libremente su vida y sus relaciones. A partir de este punto pueden abordarse los aspectos caracterológicos que configuran las fijaciones cognitivas, emocionales y físicas, acompañando a la persona en un proceso terapéutico.

También puede permitirse que las reacciones suscitadas por el acceso a la conciencia de las imágenes internas operen por sí mismas. En estos casos, la intervención terapéutica es puntual (una o dos sesiones) permitiéndose que las nuevas impresiones generadas se integren gradualmente a la realidad interna (caracterológica) y externa (de relación) de la persona, de forma orgánica.

 

  • La Terapia Gestalt

 

La terapia gestalt y las constelaciones familiares son enfoques terapéuticos con una orientación existencial y fenomenológica. Nos hacen conscientes de la realidad de nuestra presencia en el mundo, sin añadirle ni quitarle nada. Las constelaciones nos muestran cuál es nuestro lugar en la vasta trama que constituyen nuestros vínculos, los grupos y comunidades cuya pertenencia define nuestra identidad y, tal vez, nuestro destino. La terapia gestáltica se interesa por el proceso en el cual, a cada momento, co-creamos nuestra realidad como seres vivos conscientes.

La relación terapéutica individual es un lugar privilegiado para experimentar en forma directa el acto  creativo que constituye nuestro estar en el mundo. En una relación terapéutica honesta, abierta y responsable entre dos seres humanos que se definen y valoran mutuamente como autónomos, se muestran con claridad aquéllos aspectos en los que nuestra vida fluye y aquéllos en los que no. Allí donde pretendemos imponer nuestra propia rigidez u obtener un apoyo que no creemos poder proporcionarnos por nosotros mismos en lugar de descubrir nuevas formas de adaptarnos, nutrirnos, integrarnos y crecer.

En ese sentido, no entiendo la terapia como un acto reparatorio o pedagógico sino como un proceso de descubrimiento. En una instancia así, es tan importante reconocer lo que me pasa y vivir la experiencia de poder plantearlo sin rodeos, como escuchar la respuesta que proviene de un interlocutor atento. Se produce entonces ese momento de contacto y escucha mutua que puede movilizar emociones, sensaciones e impulsos que habían sido olvidados, descartados o negados, que actualizan nuestra propia existencia y nos permiten vivirla. Un instante de experiencia real pesa entonces más que años de vida a medias.

 

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